EL ÉXODO CUBANO


balseros

En la Alemania del Este la gente excavaba túneles y corría por los campos minados para poder escapar de ese país. En Cuba, balsas de todos los tamaños y formas se construyen con cualquier material disponible para lanzarse de manera desafiante al mar.

Estas balsas se fabrican con neumáticos amarrados, barriles de petróleo vacíos usando como soporte una malla o planchas de madera. Cualquier cosa que pueda resistir los tres o cuatro días de navegación a lo largo de las 90 millas que separan Cuba de la Florida.

El régimen Cubano encarcela a su pueblo de varias formas, una de ellas es el estricto control de la emigración. Si alguien quiere viajar al extranjero debe pedir permiso a las autoridades, además de las visas que pueda exigir el país destinatario. Es muy común que los viajeros con todos sus requisitos en orden se les niegue o demore la salida indefinidamente, por lo que muchos terminan por buscar otra opción, la del mar.

Además de los riesgos relacionados con lanzarse al mar sobre una balsa, los emigrantes violan la ley Cubana, específicamente los artículos 216 y 217 del código penal, lo cual conlleva un castigo de tres años en prisión o una multa equivalente a un año de sueldo.

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A continuación encontrarás un resumen histórico del éxodo cubano, tomado de Wikipedia, el cual consta de artículos periodísticos e información del Servicio de Guardacostas de EE.UU.

La mayoría de los más de 2 millones de exiliados cubanos que se encuentran actualmente en los Estados Unidos, viven en la ciudad de Miami y sus alrededores. De ese total, aproximadamente la mitad obtuvo un permiso de salida cuando comenzó la revolución, pero sin poder llevar consigo ningún tipo de pertenencia. El resto ha huido al no tener el permiso del gobierno cubano, arriesgándose a ser detenidos, encarcelados e incluso morir. La mayoría de los exiliados cubanos están en los Estados Unidos legalmente en condición de refugiados políticos. De acuerdo con los estatutos de inmigración de EE.UU. esta condición les permite recibir un trato diferente comparado con otros inmigrantes latinoamericanos.

La llegada de estos exiliados se ha realizado en varias etapas. La primera ocurrió poco después de la revolución cubana de 1959 dirigida por Fidel Castro. Muchos de los refugiados vinieron con la idea que el nuevo gobierno no duraría y su estadía en los EE.UU. sería temporal. Las casas, vehículos y otras propiedades en Cuba permanecieron al cuidado de familiares o amigos, que cuidarían de ellas hasta que el régimen de Castro desapareciera.

La segunda etapa se inició en 1961 con la nacionalización de las instituciones educativas, los hospitales, la tierra en manos privadas, y toda la infraestructura industrial. Asimismo, el gobierno de Castro inició una campaña de represión contra la oposición, encarcelando, y hasta ejecutando, a sus adversarios reales o percibidos. Para abril del año 1961 cuando se lleva a cabo la invasión de la Bahía de Cochinos, Castro había pasado de ser un guerrillero no-comunista con aspiraciones democráticas a ser un marxista leninista autoproclamado.

En 1965 hubo una grupo más reducido de refugiados que salió por el puerto cubano de Camarioca, quienes ayudados por familiares y amigos exiliados en Miami lograron llegar hasta Key West (Cayo Hueso) utilizando lanchas pequeñas.

De 1965 a 1972, los llamados “Vuelos de La Libertad” entre La Habana y Miami transportaron miles de cubanos. Estos vuelos fueron limitados a parientes inmediatos, con un período de espera de uno a dos años.

En 1980, arribó el grupo que causó el mayor impacto el conocido como el Éxodo de Mariel. Esta salida marítima masiva ocurrió después que un grupo de cubanos forzara la entrada de un autobús por las puertas de la Embajada Peruana en la Habana para solicitar el asilo político. A los pocos días, y a través de las rejas destruidas, se entregaron más de 4.000 solicitudes de asilo. La reacción de Fidel Castro ante este acto de descontento inesperado y repentino y, probablemente avergonzado ante los medios de comunicación del mundo, fue permitir que “cualquiera que quisiera salir de Cuba podría hacerlo”.

El resultado fue un éxodo aún peor a través del puerto de Mariel, donde una flotilla improvisada de pequeñas lanchas y buques comerciales de pesca perteneciente a exiliados cubanos de Miami buscaba a los ciudadanos cubanos que deseaban dejar la isla.

Cuando el éxodo llegó a ser noticia internacional y una vergüenza para el gobierno cubano, Castro ordenó buscar a los internos en clínicas siquiátricas, criminales violentos y otros “no deseables” de la sociedad para forzar a los rescatistas de Miami a llevarse a los peores elementos de la isla juntos con sus amigos y parientes. En semanas, y a pesar de los esfuerzos del Servicio de Guardacostas estadounidense para detener el movimiento, más de 125.000 cubanos alcanzaron las costas de los Estados Unidos.

Barco pesquero llevando Cubanos de Mariel a Cayo Hueso (foto de USCG)

Barco pesquero llevando Cubanos de Mariel a Cayo Hueso (foto de USCG)

Entre 1991 y 1993, el número de personas que huyó de Cuba por barco o balsa aumentó de manera constante año tras año. En 1991 el Servicio de Guardacostas reportó 1.936 inmigrantes cubanos; en 1992, 2.336 y en 1993 3.687. El 13 de julio de 1994, 41 personas, incluidos 12 niños, murieron cuando los guardacostas cubanos hundieron el remolcador 13 de Marzo, en el cual se encontraban unas 70 personas.

En agosto de ese mismo año, después que Fidel Castro dijera una vez más: “quien quiera irse bien puede hacerlo”, más de 35.000 cubanos se lanzaron en barcos y balsas hacia los Estrechos de Florida.

Los EE.UU., agobiado por esta nuevo grupo, decidió cambiar su política hacia la inmigración cubana. Después de llevarse a cabo conversaciones entre el gobierno cubano y el de Clinton, se decretó la llamada ley del “pie mojado, pie seco”, según la cual cualquiera que huye de Cuba y logra llegar a Estados Unidos (en este caso, con los pies secos) le sería permitido pedir residencia legal permanente un año más tarde. En cuanto a las personas que fueran encontradas en el mar entre las dos naciones (con los pies mojados) serían devueltas a Cuba o a un tercer país.

Desde entonces, esta política ha sido motivo de crítica por parte del gobierno cubano, argumentando que la oferta de residencia a los que logran llegar constituye una incitación irresponsable a los cubanos a exponerse a la peligrosa travesía por mar. Mientras tanto en Cuba los permisos de salida otorgados se mantienen al mínimo.

Desde que las pautas de inmigración cambiaron en los años noventa, muchos cubanos han decidido huir por las costas occidentales de Cuba para llegar a la península de Yucatán en México, desde donde viajan a la frontera México-Texas, encontrando allí el asilo (y en el proceso ganándose el apodo de “pie polvoriento”).

A pesar de todo, siguen llegando los refugiados por el estrecho de la Florida. El Servicio de Guardacostas estadounidense ha interceptado una cantidad cada vez más mayor de balseros: 1.464 en 2003; 1.499 en 2004; 2.952 en 2005; 2.293 en 2006 y 3.197 en 2007.

Embarcación Cubano encontrado en las costas de Honduras

Embarcación Cubano encontrado en las costas de Honduras

En el sitio web Cubanos Sin Fronteras hay una lista de Cubanos balseros desaparecidos.

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Written by admin on Feb 24,2009 in: Uncategorized |

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